mayo 14, 2011

La verdad...

¿La verdad? La verdad, es que no hay nadie más en mi mundo desde aquel veinticinco. La verdad, es que no hay nada que se compare a la sensación que produce cada uno de sus besos. La verdad, es que nunca había querido tanto a alguien, hasta el punto incluso de no considerarnos dos personas distintas, sino algo que no se puede entender sin el otro. La verdad, es que no hay mejor lugar en el mundo que estar tumbados los dos, sobre su hombro. Oyendo su corazón latir. Escuchando su respiración. Notando su calor. Teniendo a pocos centímetros sus labios. Haciendo dibujos sobre su piel, sintiendo sus dedos recorriendo mi espalda, su mano acariciándome el pelo. La verdad, es que a estas alturas no podría vivir sin él. La verdad, es que me siento la persona más afortunada del mundo cuando le veo en mi portal, esperando tan sólo por un beso antes de las clases. La verdad, es que cuando me abraza desearía que no me soltara nunca. La verdad, es que eso es lo que pido cada noche. Que no me deje nunca. Que no me suelte nunca, que nunca se olvide de mí.

Es una de esas certezas que tienes sin saber por qué. Es una comunicación en la que no hacen falta palabras; cada uno sabe lo que piensa y lo que quiere con sólo una mirada. Cada uno adivina los pensamientos del otro. Es ver a su familia y desear formar parte de ella en un futuro. Es ver a la mía y asombrarme de la facilidad con la que le han aceptado, el respeto que le tienen, su confianza en él sólo por lo que yo les he contado. Es el respeto, sin importar diferencias, lenguas, culturas, razas. Es quererle un poquito más cada vez que pienso en él, y es pensar en él cada minuto, cada segundo que pasa. Es encontrar eso a lo que mucha gente llama amor, aún cuando la mayoría no hayan conectado de esta manera con nadie. Es algo que debería tener otro nombre. Sin embargo, no lo tiene, quizá porque no se puede expresar con palabras. Quizá porque decirte simplemente ''te quiero'', no basta para que entiendas todo lo que yo te amo.

Quizá porque debería estar prohibido encontrar a alguien así en la vida. Porque si por algún casual lo pierdes... ¿qué harás después?

Por suerte, alguien me ha jurado que eso no pasará. Por suerte, alguien me repite cuánto me quiere a cada segundo que puede. Por suerte, yo puedo repetírselo a esa persona.

Por suerte, yo te tengo a ti.

¿Sabes qué?