marzo 29, 2011

Un todo

¿Cuánto tiempo se necesita realmente para llegar a querer a alguien? ¿Y para llegar a olvidar a quien  nunca creíste que ibas a dejar de amar? ¿Cuándo te das cuenta de eso? De que darías todo lo que tienes, y lo que no, por ese alguien nuevo. De que no queda nada para la otra persona. De que, de pronto, es imprescindible para ti. De que ya sólo queda el recuerdo. Sinceramente, en mi opinión, muy poco. Tan poco que llego a pensar una vez más que el tiempo simplemente pasa, que quien obra es el amor.

No sé cómo lo has hecho, cómo has hecho para hacerme cambiar tan rápido de opinión. Para ganarme en un suspiro. Para que no deje de pensar en ti ni un instante. Para que cada día te quiera un poco más. Cómo has hecho para volverme loca, para alterar todos mis sentidos en cuanto alguien menciona tu nombre, para convertirte en mi mundo. Para dejar atrás todos esos miedos que siempre tuve, que creí superar, y que realmente nunca hice... hasta ahora. Para enseñarme a levantarme sonriendo porque vas a estar esperándome en mi portal. O simplemente, porque sé que te has acordado de mí al despertarte. Para hacer que no me sea necesario dormir, sino estar un poco más contigo. Siempre un poco más.

A veces me entra miedo. El miedo a que todo sea un sueño, el miedo a que vuelva a verlo todo demasiado bien como para creérmelo. El miedo a que, precisamente por eso, lo destroce todo, como llevo haciendo toda una vida. El miedo a caer y a tirarte. El miedo a que un día no me quieras. Y a pesar de todo esto, de todos estos miedos, mi mayor pesadilla no es algo. Soy yo. Y tengo miedo de hacerte daño a ti, ya me da igual herirme a mí misma. Has hecho que todos los cambios que se estaban produciendo en mí se fijen de una vez. Has hecho que recupere una sonrisa que creía perdida. Has hecho que confíe en mí, algo que no hacía...en diecisiete años.

Puede que al principio no te des ni cuenta, puede que alguien sea lo más insignificante, un juego o un pasatiempo... pero hay momentos, aunque no sepamos exactamente cuáles son, que esa persona se graba a fuego en tu corazón. Dice que es suyo y se lo va quedando poco a poco, hasta que tú misma ya no lo puedas reclamar. Confían en su éxito, apuestan, arriesgan, ganan. Y lo más sorprendente es que tú no pierdes. También ganas. Y eso es lo que hace que este sentimiento sea mágico. Que dos personas se conocen y, sin saber apenas del otro, deciden darle un pedacito de ellos mismos a su ''alguien'', convirtiéndolo en su ''todo''.

Te quiero, y qué bien sienta poder decirte esto y saber que tú me dirás lo mismo... hasta después de que me canse de escucharlo.


No olvides esto. Tú fuiste mi salvación, eres mi sonrisa y serás por mucho tiempo mi todo.

marzo 22, 2011

C'est fini

¿Sabes? Me acabo de dar cuenta de que llevo un día entero sin acordarme de ti. Ya no miro tu perfil diez, siete, ni siquiera cinco veces al día. De hecho, igual sólo lo hago una, y por rutina. Paso completamente de largo de la M en la lista de conectados y voy hacia el final. Y cuando me paro a pensar todo esto, mi corazón vuelve a latir. Débil, pero late...en cambio, lo que no sé es por quién late. Por mí. Por ti. Por él. Puede que por los tres.

Puede que tu llama esté a punto de extinguirse. Puede que te hayas ido, pero ahora mismo ya no quiero que vuelvas. Puede que me sigas queriendo, pero yo a ti lo estoy empezando a dudar seriamente. Puede que tengas razón. Puede que nada sea para siempre, puede que haya que vivir el momento y disfrutarlo mientras dure. Puede que los vientos estén cambiando. Puede que el barco no se hunda. Puede que la corriente me devuelva a la orilla del mar. Puede que ocupen el que era tu lugar. Puede que matáramos la ilusión. Puede que ya no te eche de menos. Puede que, por fin, esté mejor. Puede incluso que esté bien. Puede que ya no duela. No, puede no; ya no duele. Puede que le quiera. Puede ser, ¿por qué no? ¿Por qué no darle una oportunidad? ¿Por qué no intentar volver a creer en el amor?

Tantos ''puede'', y sólo algo en cierto. Se acabó. Me cansé de sufrir. Me cansé de llorar. Me cansé de forzar cada sonrisa. Me cansé de fingir que estoy bien. Me cansé de mirarlo todo desde el palco, y no poder entrar en escena. Me cansé de verlo todo en blanco y negro. Me cansé de apostar por lo difícil. Me cansé de ti. Me cansé de correr detrás de ese tren cuando es demasiado tarde. Ahora, simplemente, me quedaré quieta en la estación, viendo cómo se marcha, despidiéndote. No sé si es sólo de ida, o tiene vuelta, pero ¿sabes qué? Me da igual. No creo en el futuro, no existe, y no existirá nunca. Cada uno se marca su camino, y en estos momentos ya no quiero que el tuyo y el mío se crucen.

Adiós, pequeñajo, adiós. Hasta siempre, esta vez de verdad. Y gracias, porque un día, aunque ya no te acuerdes, me hiciste feliz. Porque un día, aunque no quieras acordarte, fuiste feliz a mi lado. Porque hubo un tiempo en el que cada uno le dio un pedacito de su corazón al otro, aunque después cada uno lo rompiera a su manera. Gracias.

Goodbye, my lover.

marzo 20, 2011

¿Qué harías?

Hace mucho tiempo que no escribo, que las palabras de pronto se me atragantan, que no me salen. Y el único motivo para ello es que he vuelto a empezar; ante el dolor, he vuelto a pasar de todo, a hacer que todo me resbale, a encerrarme y engañarme con mil y un historias, a autoconvencerme de que estoy bien y a prohibirme pensar en él. He llegado a perfeccionar tanto esa vieja técnica que una vez dije que había enterrado para siempre, que es automático. Engaño a todo el mundo, todos me dicen que notan que estoy mejor. Y también me engaño a mí. También me obligo a creer, la mayor parte del tiempo, que no estoy al fondo del pozo. Que estoy fuera.

Dime, ¿qué harías si alguien te tirara al suelo y se marchara corriendo, y otro te ofreciera una mano para levantarte? ¿Qué harías si tu sol se apagara, y en medio de la oscuridad encontraras una vela? ¿Qué harías si, en medio de una tormenta, tu barco se hundiera y luego quisieran recogerte en una barquita? ¿Qué harías si perdieras al guía en medio del bosque y encontraras un mapa? Lo más normal sería aceptar la segunda opción, ¿no? Pero yo siempre fui complicada, y con unos principios. No veo justo que para esa ayuda que aparece, yo sea la primera alternativa, y precisamente por ello, no sé si huir o intentarlo, o si aferrarme al pasado aun cuando sé que no volverá, que sólo hurgo en la herida hasta que me den un adiós defitivo, que ni siquiera sé si llegará.

Quiero un manual de instrucciones, porque ya no entiendo nada... ni siquiera sé lo que quiero, ni siquiera sé qué hacer, porque no hay una solución para no hacerle daño a nadie, ya es demasiado tarde para todo. Quiero volver a sonreír sin que me cueste, quiero volver a ser feliz, y lo peor de todo es que no sé al lado de quién lo sería...

Quiero una luz al final del túnel.

marzo 09, 2011

Acuérdate

Algo me dice que esto no se acaba aquí. Llámame loca, llámame ilusa, dime que lo más probable es que no entienda nada, pero es una sensación que llevo dentro, es algo que sé aun sin saber cómo. Es exactamente igual que eso que un día me dijo que confiara en ti, que podía contártelo todo. No tenía pruebas, pero lo hice de todas formas. Exactamente igual que cuando supe que no me ibas a fallar de nuevo. Todo apuntaba en contra, pero arriesgué igual. Exactamente igual que cuando me di cuenta de que te quería aun cuando no tuviera motivos, aun cuando no fueras lo que yo buscaba.

Es difícil vivir con ello, pero se puede. Se puede vivir sin ti, por más que duela...tampoco queda otra. La vida no se acaba aquí, aunque todos mis sueños se hayan hecho pedazos. Todo lo que deseaba, todo lo que quería contigo...se ha ido, y lo más probable es que no vuelva nunca. Ahora lo único que me importa es que tú estes bien, solo, con otra, como sea. Sólo prométeme que serás feliz pase lo que pase, ahora solamente necesito saber eso para poder seguir adelante.

¿Qué pasa cuando el echar de menos se convierte en rutina, en tu día a día, en una forma de vida? Es lo que me ha pasado a mí. No puedes hacer nada, y durante mucho, mucho tiempo, proporcional a cuánto hayas querido a esa persona, puede incluso que más, seguirá siéndolo. Tienes que convivir con ello hasta que tu corazón se acuerde de cómo latir... aunque el olvido a distancia es el más duro. Cuando crees que ya no sientes nada, te equivocas. O encuentras un buen clavo o nada más ver a ese alguien, sabrás que todo fue mentira.


Prométemelo. Prométeme que serás feliz. No sé cuánto tiempo más vas a seguir leyendo esto, pero sí sé que quiero lo mejor para ti.

Aprovecha tus nuevas alas. Vuela. Yo seguiré aquí...tratando de volver a vivir, echándote de menos, engañándome al decirme que cada día te quiero un poco menos.

Acuérdate de eso que un día te dije. Pase lo que pase, no olvides nunca que...

marzo 06, 2011

Me lo dijiste

Me dijiste que me querías. Me dijiste que me echabas de menos. Me dijiste que las cosas no eran así, y cambié para tener otra oportunidad. Me dijiste que había merecido la pena. Me dijiste que querías volver a verme, me dijiste de quedar. Me dijiste que aún no lo tenías claro, y que puede que cambiaras de opinión.

¿Por qué luego, de repente, te cerraste? ¿Por qué ya no quieres intentarlo de nuevo? ¿Por qué así, de un momento a otro, ya no te sirve? ¿Por qué no quieres entenderme? Te contradices a ti mismo. Huyes, como siempre, de todo aquello que te puede hacer daño. Huyes de todo justificándote con la excusa de que con esta edad nada es para siempre... luego me llaman a mí negativa. Yo nunca te prometí un siempre, ni siquiera lo busco. Sólo quiero estar contigo hasta que ya no me quieras más. Ese día tiraré la toalla, pero no antes. Y si sigues diciendo lo mismo, te aseguro una cosa. Nunca tendrás un siempre en nada. Si no peleas por lo que quieres y lo intentas conservar a tu lado el máximo tiempo posible, te acabarás destruyendo, porque al final nada tendrá sentido. ¿Por qué iba a tenerlo? Tú se lo quitas a todo, y pierdes, como de costumbre. Lo malo es que esta vez me estás arrastrando a mí también.

Cambié por ti. Me dijiste que te agobiaba, y te dejé espacio. Ya sabes a todo lo que estoy dispuesta, pero ahora me dices que no, que entonces eso no sería una relación. Yo entonces te pregunto...¿qué quieres realmente? Me dijiste que no podías estar dos semanas sin verme, pero la otra alternativa es nunca más. Te la conté y me respondiste que no tenía por qué ser así tampoco. O me ves, o no me ves. No hay término medio. ¿Qué prefieres? Porque yo elegiría estar contigo dos veces al mes. Me dijiste que no tenías nada claro, y luego que no creías que fueras a cambiar de opinión. ¿En qué quedamos?

Tú sólo piensa en lo que te dije ayer, ¿vale? Piénsalo, y ten en cuenta que no eres tú, somos dos desde que aquel uno de octubre tú, porque fuiste tú, quiso intentarlo. Déjame probar de nuevo, sé que esta vez puede funcionar bien. Habrás hablado con alguien que pasó lo mismo que nosotros, pero si le salió mal, no tendrías que guiarte por ella. Pregúntale a más personas a las que les saliera bien, porque las conoces.

¿Por qué te rindes a la primera de cambio?¿No confías en mí, no confías en que pueda salir bien? ¿Por qué ya no valgo la pena?

Te diría que ojalá encuentres a alguien que viva a cinco minutos de tu casa y que os vaya bien, pero nunca te he mentido y no voy a hacerlo ahora. Ni siquiera con alguien así te saldrían bien las cosas, porque al más mínimo bache os estrellaríais; tú lo verías todo demasiado complicado. Y ahora me acuerdo de cuando me dijiste que te parecía imposible durar un año, o más. No es imposible; tú lo haces imposible.

Si no crees que merezca la pena, si no confías en que pueda hacerlo bien, si no quieres darme una oportunidad, sinceramente, yo creo que es porque nunca me has querido lo suficiente, y menos aún me has querido más que yo a ti.

Acuérdate siempre de aquello que te dije una vez. Que dos simples palabras como te quiero no me servirán nunca para expresarte lo mucho que te amo, pero como no hay otras, tendrías que conformarte.

Te quiero. Te echo mucho de menos, pequeñajo.

marzo 03, 2011

Siempre...allí estaré

Puede que ya no sea nada para ti, o puede que quede algo. Puede que lo que me espere es una despedida o una vuelta a la felicidad. Vamos a dejar los ''puede que'', y centrémonos en lo que sí sé. Me equivoqué, como hacía tantas veces en matemáticas. Cambié un signo, copié mal un número, me salté otro, y al final la respuesta no era la correcta. Pero cuando me dí cuenta del fallo, volví a repasarla, tanto como me hizo falta para arreglarlo. Volvía a hacerlo a menudo, para corregir mis errores. Eso mismo he hecho este mes. Darle vueltas a todo lo que hicimos, a todo lo que pensaba y a todas las acciones que repetí. Días distintos, con diferentes estados de ánimo, para no caer otra vez en los impulsos, en la cabezonería o en la inestabilidad. Me lo he tomado como un tiempo para pensar en mis equivocaciones. 

Un tiempo para cambiar... después de todo, es lo que hago continuamente. Evolucionar a una persona mejor, más madura, que sabe lo que quiere, sólo que esta vez, hacerlo a marchas forzadas, más rápido de lo que ya hacía antes. He cambiado mi punto de vista una vez más, me dí cuenta de muchas cosas que hacía mal y las he corregido. Puede que todavía me quede mucho trecho hasta llegar a ser perfecta, pero tengo toda una vida por delante. Por el momento, sé que soy mejor de lo que era, y sé qué no debo hacer. De hecho, son comportamientos que ya ni me planteo. ¿Para qué? Era radicalizar mis tonterías de siempre, que no llevan a ninguna parte...buena. Que me empujaron al precipicio, y al final me caí.

¿Quién me iba a decir hace algún tiempo que iba a estar aquí escribiendo esto? Estábamos bien, hacía tiempo que no me acordaba de cómo era estar en la oscuridad, y nos queríamos... y yo sigo haciéndolo, aunque duela. Me cuesta sonreír cuando algo me recuerda a ti. Y mi día a día se basa en eso, intentar mostrarme al mundo como si nada me hubiera pasado, aún cuando por dentro todavía estoy temblando. Tratando de convencerme de que no está todo perdido a la vez que sigo con mi vida. Vacía, vale, pero una al fin y al cabo.

Todo vuelve a irme bien, pero echo en falta algo que provocaba en mí una sonrisa cuando menos lo esperaba, escalofríos, que mi mirada se enterneciera, que me diera motivos para seguir luchando cuando las cosas me iban mal. Que hiciera que el maldito reloj avanzara y que no se congelaran sus agujas. Creo que ya sabes qué es ese algo.

Nadie más ocupa tu lugar, ni siquiera ha habido alguien que se asomara a mi ventana. Sigo aquí, y aquí seguiré hasta que tú decidas que me tengo que ir. Más bien, hasta que me eches a patadas.

¿Qué pasa si no te puedo olvidar? ¿Y si no te quiero olvidar? ¿Y si... sigo queriéndote, más que antes incluso?

Uno de octubre. Seis de febrero. ¿Continuará?

marzo 02, 2011

...para esperarte una vez más.

Y aquí sigo un día más. En las sombras, vacía desde que ya no estás conmigo, sin ilusiones. Ya ni miro el móvil, ni me fijo en los mensajes privados, porque sé que no vas a ser tú. Lo más parecido a antes que hago, es ver tu nombre en el chat, mirando una vez más lo bien que suena... pero nunca llego a darle al botón, sólo me quedo quieta contemplándolo como la idiota que soy. He decidido guardar el poco orgullo que me queda. Si alguna vez me echas de menos, cosa que, la verdad, dudo mucho, sabes lo único que tienes que hacer. Sabes que aunque me diga que no, aunque le diga que no a los demás, voy a seguir esperando mucho tiempo, no te olvidaré al menos hasta que me digas que no me quieres, porque ese día sabré que he perdido. Puede que haya dejado de luchar, pero no me he dado por vencida, porque tú un día me enseñaste que la esperanza es lo último que se pierde, y sin ella no merece la pena seguir viviendo.

Ayer volví a tocar la felicidad durante unos instantes. Mi corazón se acordó de cómo latir unos momentos, hasta que fue suficiente para que esa parte de mí que se empeña en autodestruírme se pusiera en marcha otra vez. Volvió a apagar esa tenue luz que por un momento lo volvió a iluminar todo. Y volvieron las dudas de estos últimos días, pero, ¿sabes qué? Hay una cosa que me quedó clara. Nunca más voy a cometer los mismos errores de siempre, no voy a volver a poner en tela de juicio mis sentimientos. Nunca voy a dudar que te quiero. Y sobre todo, es hora de empezar a dejar de hacerte daño. A dejarte espacio, y a dejar atrás la rutina, porque al fin y al cabo, aburre, apaga la magia.

¿Si pudieras pedir un sólo deseo, cuál sería? La respuesta para mí, estoy segura, es otra oportunidad. Hacerlo bien desde el principio, y sin un final... porque esta vez no le pondré un punto a esto. ¿Un sueño? ¿Un deseo? Tú.

Te echo de menos...te quiero.