¿Cuánto tiempo se necesita realmente para llegar a querer a alguien? ¿Y para llegar a olvidar a quien nunca creíste que ibas a dejar de amar? ¿Cuándo te das cuenta de eso? De que darías todo lo que tienes, y lo que no, por ese alguien nuevo. De que no queda nada para la otra persona. De que, de pronto, es imprescindible para ti. De que ya sólo queda el recuerdo. Sinceramente, en mi opinión, muy poco. Tan poco que llego a pensar una vez más que el tiempo simplemente pasa, que quien obra es el amor.
No sé cómo lo has hecho, cómo has hecho para hacerme cambiar tan rápido de opinión. Para ganarme en un suspiro. Para que no deje de pensar en ti ni un instante. Para que cada día te quiera un poco más. Cómo has hecho para volverme loca, para alterar todos mis sentidos en cuanto alguien menciona tu nombre, para convertirte en mi mundo. Para dejar atrás todos esos miedos que siempre tuve, que creí superar, y que realmente nunca hice... hasta ahora. Para enseñarme a levantarme sonriendo porque vas a estar esperándome en mi portal. O simplemente, porque sé que te has acordado de mí al despertarte. Para hacer que no me sea necesario dormir, sino estar un poco más contigo. Siempre un poco más.
A veces me entra miedo. El miedo a que todo sea un sueño, el miedo a que vuelva a verlo todo demasiado bien como para creérmelo. El miedo a que, precisamente por eso, lo destroce todo, como llevo haciendo toda una vida. El miedo a caer y a tirarte. El miedo a que un día no me quieras. Y a pesar de todo esto, de todos estos miedos, mi mayor pesadilla no es algo. Soy yo. Y tengo miedo de hacerte daño a ti, ya me da igual herirme a mí misma. Has hecho que todos los cambios que se estaban produciendo en mí se fijen de una vez. Has hecho que recupere una sonrisa que creía perdida. Has hecho que confíe en mí, algo que no hacía...en diecisiete años.
Puede que al principio no te des ni cuenta, puede que alguien sea lo más insignificante, un juego o un pasatiempo... pero hay momentos, aunque no sepamos exactamente cuáles son, que esa persona se graba a fuego en tu corazón. Dice que es suyo y se lo va quedando poco a poco, hasta que tú misma ya no lo puedas reclamar. Confían en su éxito, apuestan, arriesgan, ganan. Y lo más sorprendente es que tú no pierdes. También ganas. Y eso es lo que hace que este sentimiento sea mágico. Que dos personas se conocen y, sin saber apenas del otro, deciden darle un pedacito de ellos mismos a su ''alguien'', convirtiéndolo en su ''todo''.
No olvides esto. Tú fuiste mi salvación, eres mi sonrisa y serás por mucho tiempo mi todo.