febrero 20, 2011

Ego ou boulomai...lanzaneiv.

Hay veces en la vida que cometemos errores. Es normal, todos somos humanos y tenemos el derecho de equivocarnos...pero, ¿y si en uno de esos momentos estropeas algo realmente importante? ¿Y si te das cuenta, tarde, de que podrías no volver a recuperarlo, y de que era lo único que necesitabas para seguir respirando? Sin embargo, he aprendido más de mis equivocaciones que de mis aciertos, y de esa absurda decisión más que de todo lo correcto que he hecho. O puede que, como me dijo una vez una amiga... no maduremos por los errores, sino por amor. Porque nos damos cuenta de que si no cambiamos ciertas cosas, podemos perderlo.

Jamás pensé que eso pudiera tener un futuro más allá de unos meses, lo veía demasiado improbable, le ponía pegas a todo lo que iba mal, y hasta a lo que iba bien. Veía defectos en todo, y por querer evitar sufrir cuando se acabara, decidí no pensar en estar juntos mucho tiempo. Y en dejarlo cuando me asusté de que la distancia pudiera más que yo. Lo peor es que me he dado cuenta demasiado tarde de que hubiera podido haber un siempre, que tú podrías ser esa persona a la que llaman la media naranja, el amor de una vida, ese alguien por el que lo dejarías todo y no volverías a mirar atrás, por quien vale la pena luchar. Aquel al que nunca llegues a olvidar del todo, que se quede con un pedazo de tu corazón... o con él entero. Si algo sé es que jamás te voy a olvidar, es una de esas cosas que tienes claras y que no pueden borrarse, por buena que sea la goma. He intentado pensar en otros caminos, en otras personas, y quizá la perspectiva fuera mejor, podría encajar todo, pero nunca he querido eso. Sólo quiero esas pequeñas imperfecciones que podemos salvar, y no quiero ser dos gotas de agua... eso provoca aburrimiento. Quiero algo distinto, opuesto a mí, y te quiero a ti.

Un día, mi profesora de griego me contó esto. Es algo curioso, en ese idioma, aprender, ''manzano'', y olvidar, ''lanzano'', solo se diferencian en su raíz en una letra, pero son cosas completamente contrarias. Podemos elegir qué aprender, cuándo hacerlo y en qué cantidad, y existen multitud de formas para recordarlo y memorizarlo. En cambio, una vez que lo hacemos, no tenemos forma de olvidar, se ha quedado grabado. Puede que la vida fuera más fácil si pudieramos borrarlo, nos ahorraríamos muchos sufrimientos. Sin embargo, yo no quiero olvidar. No quiero olvidarte; eres lo mejor que me ha pasado, y lo que más me ha hecho crecer como persona.

Últimamente estoy perdida. No sé qué hacer, porque lo único que llevo haciendo estas dos semanas es seguir en estado de espera, aguardando por tu respuesta, un sí, o un no. Una continuación, esta vez haciéndolo bien, o una despedida que bifurque nuestro camino en dos direcciones completamente opuestas. Pero, ¿sabes qué? Sin ti, el mío no estará marcado, no sabré adónde ir. Porque soy inestable, y necesito algo que me de seguridad. Soy una ráfaga de viento, que necesita su veleta para que le diga por dónde va. Soy fuego, y cuando me descontrolo y amenazo con destruírlo todo, necesito un extintor. Soy un satélite, y necesito un mundo al que anclarme para no vagar sin rumbo. Soy una extranjera que necesita su mapa. Soy tantas cosas... y sin embargo, no soy nada sin ti.

Te quiero.

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