febrero 08, 2011

Time to say goodbye


Mi cabeza le da vueltas una y otra vez a todo lo que ha pasado. ¿Sabes? Cuando me despierto, pienso que todo ha sido una pesadilla, un mal sueño, y sonrío. Pero luego me acuerdo de que he estado toda la noche llorando, llorando por lo que he hecho, llorando por lo que ha pasado. Porque se  me fue todo de las manos, no podía aguantar más. Creí que era mejor dejarlo ya, antes de hacerme más daño, y no sé que fue peor, si el remedio o la enfermedad. El sufrimiento, presente en ambos casos... pero uno de ellos, aunque más duro a corto plazo, menos doloroso en un futuro. Me doy cuenta de lo egoísta que he sigo, y me apetece quedarme en mi cama, culpándome por lo que hice, todo el día, o romper cosas, o gritar y abandonarme a mis sentimientos de una vez.


Sin embargo, sé que dentro de una semana, quizá dos, no volveré a derramar una lágrima por ti. En un mes, puede que se me quiten las ganas de llorar. En dos, puede que deje de pensar cada segundo en ti, y hacer que sea cada hora. En tres, volveré a ser feliz...pero me faltará algo. Me faltarás tú. Y algo que tengo muy claro, de estas cosas que no sabes por qué las sabes, pero las sabes (valga la redundancia), es que no voy a olvidarte, probablemente, nunca. No es como las otras veces que me enamoré, que siempre tuve presente que un día esa persona dejaría de tener importancia, que nunca podría ofrecerles un futuro medianamente lejano, solo un carpe diem. Lo noto en mi corazón, te noto aferrado a él, siento que te has escondido en un rincón y que puedes volver a salir en cualquier momento. Ya te dije que un pedacito de él es tuyo, y siempre lo será. Me has marcado de una forma especial, de esa manera en la que tan poca gente lo hace.

La noche anterior tuve un sueño, seguramente el más real de cuantos he tenido. En cuanto me desperté, me supo a despedida. Poco más tarde lo comprobé, y un título de una canción que nunca había escuchado, sonó en mi cabeza. Goodbye, my lover. Y así fue, aunque por un momento pensara que se había arreglado todo.

Quizá debería desaparecer de tu vida. No sería difícil. Olvidarte, sí, pero no allanarte a ti el camino para que dentro de muy poco yo no signifique nada...Y eso mismo, me da miedo. Me aterra que un día, me digas que hay otra, que no te voy a volver a importar por mucho que yo te siga queriendo. Pero al mismo tiempo deseo que pase, porque no te mereces seguir mirando hacia una luz que se aleja, una luz débil que amenaza con apagarse con sus propias lágrimas, una luz que puede seguir siendo inalcanzable durante años. No quiero que malgastes tu tiempo con algo que si vuelve, será en mucho tiempo.

Sólo hazme una promesa. Prométeme que, pase lo que pase, vas a ser feliz. Sólo eso. Y perdóname.

Te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario