
Un millón de recuerdos buenos, felices, de amor, que se van diluyendo entre aquellos de pesadilla. Eso es lo que me gustaría que hicieran, que se fueran de una vez para olvidar. Pero esto se ha convertido en misión imposible, porque, cuando sólo te queda eso, recuerdos, ¿qué puedes hacer? No paran de pasar por tu cabeza, constantemente, y lo peor es que cada vez te acuerdas de más, de esos que estaban encerrados en un cajón, esos momentos vuelven a ver la luz aún más brillantemente que antes. Te acuerdas de aquella sonrisa que se te escapó cuando te llamó a las doce de la noche, cuando sabía que estabas en la cama desde hacía más de una hora, y cuando le preguntaste si estaba loco, te dijo que sí. Por ti. De aquella otra vez, cuando estabas a punto de quedarte dormida y la pantalla de tu movil volvió a encenderse, mostrando su nombre, casi a la una de la mañana, a pesar de que habíais estado hablando durante horas. Y su respuesta frente a qué pasaba, fue únicamente, que te quería. Que eras lo mejor que le había pasado en su vida y no quería que nada se acabara.
Si te das cuenta, estoy hablando en pasado. Son cosas que no van a volver, cada día que pasas esperando por su respuesta, si quiere volver a intentar reconstruir esa casa, ese hogar que tú misma quemaste, vas muriendo un poco más. ¿Cuánto tiempo te queda de vida? Ya ha pasado una semana desde que se lo preguntaste. Dentro de poco, un mes desde que aquel incendio lo arrasó absolutamente todo. No puedes hacer nada, y la impotencia es lo que te mata.
Si sólo pudieras verle una última vez más, lo darías todo. Darías absolutamente todo lo que tienes por otra tarde, por vivir cada momento como si fuera el último, no como otras veces, cuando pensabas que siempre habría otra oportunidad. Te equivocabas, como llevabas haciendo tanto tiempo. Y te sigues maldiciendo, matándote a ti misma un poquito más, torturándote paulatinamente. No sabes cuánto tiempo te queda, y sólo te apetece tirarte en la cama y esperar, tienes ganas de llorar otra vez, como el día seis, y sus posteriores, y no levantarte hasta que él venga y te diga que todo está bien. Que si quieres intentarlo otra vez, volver a la magia de aquellos tiempos, pero haciéndolo bien.
Viernes uno de octubre, cuatro y media de la tarde.
''Nunca hubo otra, a quien yo quería era a ti, pero no encontraba el modo de decírtelo. Te quiero, te quiero, te quiero, llevaba tanto tiempo aguantándome...cuando a ti te costaba tanto. Sé que es difícil, pero si ellos pueden, ¿por qué no nosotros, quieres intentarlo? Claro que sí, no sabes cuánto llevaba esperando esto, cuántas veces había soñado con este momento. Te quiero. Yo sí que te quiero, carbayón''.
Debo de estar loca. Hablo conmigo misma... aunque puede que tú tengas parte de la culpa de mi locura.
Si te das cuenta, estoy hablando en pasado. Son cosas que no van a volver, cada día que pasas esperando por su respuesta, si quiere volver a intentar reconstruir esa casa, ese hogar que tú misma quemaste, vas muriendo un poco más. ¿Cuánto tiempo te queda de vida? Ya ha pasado una semana desde que se lo preguntaste. Dentro de poco, un mes desde que aquel incendio lo arrasó absolutamente todo. No puedes hacer nada, y la impotencia es lo que te mata.
Si sólo pudieras verle una última vez más, lo darías todo. Darías absolutamente todo lo que tienes por otra tarde, por vivir cada momento como si fuera el último, no como otras veces, cuando pensabas que siempre habría otra oportunidad. Te equivocabas, como llevabas haciendo tanto tiempo. Y te sigues maldiciendo, matándote a ti misma un poquito más, torturándote paulatinamente. No sabes cuánto tiempo te queda, y sólo te apetece tirarte en la cama y esperar, tienes ganas de llorar otra vez, como el día seis, y sus posteriores, y no levantarte hasta que él venga y te diga que todo está bien. Que si quieres intentarlo otra vez, volver a la magia de aquellos tiempos, pero haciéndolo bien.
Viernes uno de octubre, cuatro y media de la tarde.
''Nunca hubo otra, a quien yo quería era a ti, pero no encontraba el modo de decírtelo. Te quiero, te quiero, te quiero, llevaba tanto tiempo aguantándome...cuando a ti te costaba tanto. Sé que es difícil, pero si ellos pueden, ¿por qué no nosotros, quieres intentarlo? Claro que sí, no sabes cuánto llevaba esperando esto, cuántas veces había soñado con este momento. Te quiero. Yo sí que te quiero, carbayón''.
Debo de estar loca. Hablo conmigo misma... aunque puede que tú tengas parte de la culpa de mi locura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario