febrero 09, 2011

Laberinto

¿Por qué todo me sale mal? ¿Por qué tropiezo siempre, por qué no puedo hacer lo que quiero por una vez en mi vida? Y lo peor, es eso. ¿Qué quiero? ¿Por qué no puedo tener una opinión fija?


El otro día lo tenía claro. No podía seguir así y tenía que dejarlo, era una continua tortura, cada día algo en mí se desgarraba un poquito más. Llegué a creer que hice lo que quería, y que podía vivir sin ti, que sería relativamente fácil. Y una vez más, como últimamente, me equivocaba. Cuando menos lo espero, vuelves a aparecer en mis pensamientos, y en mitad de clase, en mitad de la calle, en mitad de una conversación con mis amigos, me entran ganas de llorar otra vez, aunque ya pensara que no me quedaban lágrimas. Me siento delante del ordenador, y sólo ver tu nombre escrito hace que quiera tumbarme en la cama, tal y como solía estar cuando empezamos a hablar, y volver a hacerlo. Eso, o lo primero.


Ni siquiera sé cómo estás tú. Ni lo que quieres. Ni si te gustaría volver conmigo. Ni si prefieres dejarme de lado y buscarte a otra. No sé nada, y eso probablemente es lo peor. El no saber qué hacer. Le doy vueltas a todo, y creo que me equivoqué. Sigo pensando, y creo que yo tengo, al menos, tanta culpa como tú. Sí, vale, a veces pasabas un poco de todo, pero es que yo... soy demasiado cabezota, demasiado inestable, y mas impulsiva aún. Me pienso las cosas, pero las pienso en caliente, y exploto y no lo controlo. Hago las cosas y luego me arrepiento. Y ahora estoy demasiado confusa, todo es un laberinto, no sé que camino coger, no sé que hacer. No tengo ni la más remota idea de qué decisión tomar.


Quiero ver una luz al final del túnel, de una vez por todas. Quiero saber algo fijo en mi vida, de una vez, porque si no voy a volverme loca. Y quizá ya no me falte mucho para hacerlo.

I miss you.

No hay comentarios:

Publicar un comentario